Fuerteventura te descubre
un auténtico oasis sobre el Atlántico.
Blanca y luminosa, la Isla extiende sus inmensas
playas de arena dorada y brillante junto al azul turquesa de unas
aguas transparentes que te harán sentir en el paraíso. Disfrutarás del sol y del mar en lugares de ensueño, donde podrás perderte y olvidarte del tiempo.
Conocida como la Isla tranquila, Fuerteventura, la segunda en extensión del Archipiélago, te ofrece
paisajes muy singulares, como la mítica Montaña Tindaya, a quienes los aborígenes atribuían propiedades mágicas y que hoy conserva importantes vestigios de aquellos pobladores; o sus llanuras onduladas, salpicadas por centenarios molinos de gofio, la harina de cereales tostados que todavía en estos días es ingrediente esencial de exquisitos platos isleños.
Pequeños
pueblos costeros llenos de sabor y tradición te mostrarán su arquitectura más típica junto a iglesias, ermitas, castillos y una red de museos que te acompañarán en un interesante paseo por la historia de esta isla llena de tesoros y amante de la artesanía: calados, cestería, madera, barro…
La Isla de Fuerteventura,
con 13 espacios naturales protegidos, realza su exotismo con palmeras y tarajales y la apreciada aloe vera, con la que se elaboran productos cosméticos artesanales de innumerables beneficios para la piel.