
La Gomera es
naturaleza en estado puro: frondosos bosques, abruptos barrancos, acantilados de formas imposibles y pueblos que conservan sus tradiciones más ancestrales para ofrecerte unas vacaciones diferentes. Isla de senderos, caseríos y lugares recónditos de incalculable valor ecológico.

Íntimamente ligada al descubrimiento de América y los viajes colombinos, la Isla te aguarda con rincones cargados de historia, como la Torre del Conde, pero, sobre todo, con tesoros naturales que no olvidarás.

Descubre el
Parque Nacional de Garajonay, declarado
Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1986, y su laurisilva, un bosque de ensueño que en su día cubría toda la cuenca mediterránea y que está considerado hoy como un auténtico fósil viviente.

El respeto y el amor por sus tradiciones hacen de La Gomera un lugar para el descubrimiento. Sólo allí
podrás conocer el Silbo, un singular lenguaje con que antaño los gomeros salvaban las distancias abiertas por su intrincada orografía; fiestas tradicionales de gran sabor y una gastronomía plagada de elementos únicos, como el potaje de berros o la miel de palma, un exquisito manjar elaborado a partir del guarapo, nombre con el que se conoce la savia de la palmera.

Desde el mar, la Isla de La Gomera te sorprenderá con
Los Órganos, un espectacular
acantilado creado por la lava, que la erosión ha dejado al descubierto como gigantescos tubos de un impresionante órgano que se clava en lo más profundo del océano para dibujar también los más sorprendentes fondos marinos.